El valor de los valores
Diego Gabriel Sánchez Cruz
"No hables mucho de la clase de persona que un buen hombre debiera ser, hay que serlo".
— Marco Aurelio
13/05/2022
Rafael Santos Calderón, ex-director de EL TIEMPO escribió en "El libro de los VALORES" que pocos temas son más difíciles de abordar que los que tienen que ver con el ser humano y sus valores. Asunto filosófico, sociológico, sicológico por excelencia (por nombrar algunas de las tantas diciplinas que se han ocupado de él). Sobre el tema en cuestión se han invertido toneladas de tinta a lo largo de los siglos. No queda pues otro camino, si se busca algo de claridad, que encararlo de manera practica y sencilla, como un problema estrictamente humano... porque hay muchas formas de ser humanos, y también de dejar de serlo... podemos escoger, por ejemplo, entre hacer el bien y hacer el mal, entre ser honestos o deshonestos, tolerantes o intolerantes, justos o injustos, buenas o malas personas, en suma, para decirlo en pocas palabras...
Y en ello radica justamente el tema de la moral, en saber distinguir entre lo que nos humaniza de lo que nos deshumaniza.
La palabra valor proviene del latín valor, valere (fuerza, salud, estar sano, ser fuerte). Cuando decimos que algo tiene valor afirmamos que es bueno, digno de aprecio y de estimación, por ejemplo, un paisaje hermoso, una persona solidaria, una sociedad tolerante, o un sistema político justo.
De los valores depende que llevemos una vida grata, alegre, en armonía con nosotros mismo y con los demás, una vida que valga la pena ser vivida y en la que podamos desarrollarnos plenamente como personas.
Aunque son complejos y de varias clases, todos los valores coinciden en que tienen como fin último mejorar la calidad de nuestra vida. Los más importantes son sin duda los valores morales, su practica nos acerca a la bondad, la justicia, la libertad, la honestidad, la tolerancia, la responsabilidad, la solidaridad, el agradecimiento, la lealtad, la paz, entre muchos otros.
Son, pues, tan humanos los valores, tan necesarios tan deseables, que lo más natural es que queramos vivirlos, hacerlos nuestros, defenderlos en donde estén en peligro o inculcarlos donde no existan. En este punto es donde intervienen la moral y la ética (ambos temas que merecen su columna más adelante).
Así como hay una escala de valores, también la hay de valores inmorales o antivalores. La deshonestidad, la injusticia, la intransigencia, la intolerancia, la traición, el egoísmo, la irresponsabilidad, la indiferencia, son ejemplos de estos antivalores que rigen la conducta de las personas inmorales. El camino de los antivalores es a todas luces equivocado porque no solo nos deshumaniza y nos degrada, sino que nos hace merecedores del desprecio, la desconfianza y el rechazo por parte de nuestros semejantes, cuando no del castigo por parte de la sociedad.
De manera que si deseamos vivir en paz y ser felices, debemos construir entre todos una escala de valores que facilite nuestro crecimiento individual para que, a través de él, aportemos lo mejor de nosotros a una comunidad que también tendrá mucho para darnos.
diegogabrielsanchez120@gmail.com
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